
SOCORRO TENGO UN HIJO ADOLESCENTE
¿De verdad que usted ya tiene un hijo adolescente? ¿Qué tiene dos? ¡¡¡ Dios mío!!!, entonces estará usted con una serie de síntomas que van desde la depresión más fuerte, hasta la exaltación de ánimo, cuando esos días que está encantador/a, piensa que ya va saliendo de la dichosa edad.
Bien, para que se consuele y no piense que ha dado a luz a un monstruo, trataré de informarle lo mejor que pueda de los cambios y de las actitudes de un joven adolescente, y así sabrá que muchos comparten su mismo miedo, agresividad, cansancio desquicie, que usted padece.
En primer lugar nos guste o no, la experiencia de la adolescencia, “la crisis” como tal es maduradora y necesaria. El no pasarla es absolutamente patológico...
Las crisis son muy variadas, pueden llegar a ser muy graves si no saben tratarse de la forma adecuada.
Otra característica común es la rebelión, el desapego familiar, la unión íntima con los amigos, ir contra lo establecido siempre, porque yendo en contra de todo lo que le rodea, se va autoafirmando en su personalidad.
El adolescente tiende de una forma natural hacia lo prohibido, siempre contra lo establecido, lo discute todo y protesta continuamente, la mayor parte de las veces sin razón, aunque desde luego nunca lo aceptará.
Sus características personales, van especialmente dirigidas por un feroz egoísmo, que es capaz de dejarnos perplejos. En la vida, en la familia, solo existe el, y desde luego está en la posesión total de la verdad. Con la familia la relación simplemente no suele existir. Si es niña odiará y tendrá continuos enfrentamientos con la madre y habitualmente los niños con el padre, aunque a veces las iras de ellas y ellos suelen ir casi siempre contra la madre, en cierto modo, porque es ella la que siempre está más cercana... Con lo que en muchas ocasiones, la ansiedad y la depresión tienen un buen caldo de cultivo.
Por otra parte suelen sentirse inseguros, sobre todo de su físico, y luchan continuamente para mejorarlo, aunque lo nieguen, la imagen, en todos los grupos por diferentes que parezcan, es muy importante...
Pueden empezar un fracaso escolar, porque el adolescente tiene demasiadas cosas en las que ocuparse, como por ejemplo formar su propia personalidad, como para las “ chorradas “ de los estudios, y teniendo en cuenta que ahora mismo su mundo es el presente, el futuro carece de importancia ¡ todavía falta mucho!..
Suelen ser muy desordenados, vestir justamente como nosotros siempre hemos criticado. No les gustan nuestras cosas, ni sobretodo que nos metamos en su vida, a esa parcela solo tienen entrada, amigos y novios.
No les gustan las reglas y suelen saltárselas a la torera siempre que pueden, no beber alcohol, no llegar más tarde de..., estudiar todos los días, no utilizar tanto el teléfono, no contestar así a tu madre, etc... etc..
Suelen empeñarse en todo tipo de cosas, desde la famosa moto, hasta las botas de tal marca, o la ropa de tal sitio. Niegan ir de uniforme, pero no tiene más que acercarse a un local en el que estén, y pensará que cualquiera de ellas es su hija por como ha salido hoy vestida...¡ hay cientos iguales!. Es una de la contradicciones de su vida, ellos que quieren ser tan diferentes necesitan mimetizarse con el grupo de su edad.
A veces existe crisis que están arraigadas en un comportamiento asocial, son chicos tímidos, habitualmente con problemas de relación con los demás desde siempre. Estas merecen ser estudiadas, porque no es extraño que tras ellas se esconda una depresión enmascarada, un principio de fobia social, o cualquier otra alteración. Son adolescentes que se refugian en su habitación todo el día ( como hacen los otros cuando están en casa), que pueden tener apariencia triste, suspenden habitualmente y no se relacionan con amigos.
Para terminar, permítanme darles unos consejillos en nuestro
RECUERDE
Esta es una fase en su vida, lo normal sino se complica es que vuelva a ser el de siempre, pero evidentemente con su propia personalidad.
La oposición al mundo y a usted es necesaria, pero usted debe luchar por saber hacer respetar la familia, unas normas y el control, sin agobiarle, permitiéndole un poco más que a un niño pequeño, a veces haciendo como que uno no oye o no ve.
Permítale pequeñas concesiones que le harán más seguro y posiblemente le haga algo menos agresivo, un pendiente, unos pantalones diez tallas más grandes, etc. No trate de imponerle su gusto porque sería contraproducente.
Y sobre todo y especialmente, quiérale mucho, mucho y haga que el se sienta querido. Ya, sé que es muy difícil cuando como padres nos sentimos agotados, enfadados y en continua tensión por sus cosas...pero para ellos es fundamental quererlos sin condiciones, aunque eso no haga que ellos le manifiesten el cariño a usted.
Y no lo olvide, quizás esto pase pronto y vuelva a tener a su lado a ese hijo o hija, que tanto cuidó , mimó y animó y que ahora no parece la misma persona...no olvide que lo es, insisto siga queriéndole...a pesar de todo...y que Dios le ayude.